Techo de cristal: ejemplos y cómo evitarlo

Pau Sisternas

Siempre que se habla del progreso de la mujer en el mundo empresarial aparece el mismo fantasma: el techo de cristal. Esa barrera contra la que chocan una y otra vez, un muro difícil de derribar y que les impide competir de tú a tú con sus compañeros hombres por el simple hecho de ser mujeres. No deja de ser una forma de discriminación, y aunque cada vez está más alto, está más presente de lo que nos gustaría.

Qué es el techo de cristal

Qué es un techo de cristal en una empresa

El techo de cristal es esa barrera invisible que impide a las mujeres acceder a los altos puestos de poder en empresas, política u organizaciones. Una barrera muy difícil de superar, y a pesar de tener las mismas cualificaciones y méritos que sus compañeros hombres, o incluso mayor, no pueden progresar.




Este concepto surgió por primera vez en 1978 de la mano de Marilyn Loden, y más de 40 años después sigue estando en pleno vigor. Entre sus causas están una cultura empresarial masculinizada o unas políticas de promoción poco objetivas, sin olvidar los prejuicios.

Ejemplos de techo de cristal

Es posible que tengas el mejor ejemplo de techo de cristal a tu lado. Mira tu lugar de trabajo y pregúntate cuántas mujeres hay en puestos gerenciales, si son igual de respetadas que los hombres o si se presta atención a sus ideas y propuestas. Ahí está el techo de cristal. Si eres mujer, ¿hasta dónde crees que puedes ascender? ¿Te ves dirigiendo la empresa o esas esferas son coto exclusivo de los hombres?

Otro ejemplo de techo de cristal muy recurrente son las grandes empresas del IBEX-35. Hace unos meses, la ministra de Economía Nadia Calviño anunció que no participaría en eventos ni posaría con empresarios si no había empresarias. En más de una ocasión ha cumplido con su palabra, “borrándose” de la foto para reflejar la masculinización de la alta empresa en nuestro país.

Consejos para evitar el techo de cristal en tu negocio

Con este panorama, es fácil que te preguntes qué se puede hacer para romper el techo de cristal. Es un asunto que deberíamos trabajar entre todos, aunque cada empresa puede aportar su granito de arena a esta tarea. Vamos a ver algunos ejemplos de medidas para romper el techo de cristal en tu negocio:

  • Redefinir la estrategia empresarial: la empresa debe tomar conciencia del problema y aplicar las medidas adecuadas para acabar con él. Esto incluye, entre otras cosas, el desarrollo de plans de carrera en igualdad de oportunidades y un claro apoyo al talento femenino. Por ejemplo, dándole prioridad frente al masculino en igualdad de condiciones.
  • Una cultura de empresa igualitaria: al hilo de lo que apuntábamos en el punto anterior, necesitamos una cultura corporativa igualitaria. Las nueves generaciones están progresando poco a poco, pero no es suficiente. Acabar con tópicos como que los hombres estarán más implicados y se ausentarán menos, celebrar las reuniones de negocios por la mañana o cambiar las cenas por comidas son pequeños gestos que contribuyen a ello.
  • Empoderamiento individual: más allá del esfuerzo colectivo, las mujeres deben hacer todo lo que esté en su mano por desarrollar su potencial y asumir el liderazgo. Tanto en casa como en el trabajo, el positivismo o el equilibrio en el reparto de tareas contribuyen a este empoderamiento que nos ayudará a superar este techo de cristal.

Por último, hay que evitar pensar que romper el techo de cristal es algo exclusiva de las mujeres. Hombres y mujeres deben involucrarse en la misma medida, solo así podremos acabar con el techo de cristal. Así se ha ido elevando poco a poco, y esta parece ser la única forma de romperlo.

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