Las 5 claves del trabajo profundo

Pau Sisternas

Desarrollar una idea, crear una estrategia para ella e implantarla exige tiempo y concentración. Si a la vez que trabajas en ella tienes tu cabeza en otra parte, es difícil que puedas completar el proceso con éxito: no estarás poniendo toda tu concentración en esta idea. En cambio, el trabajo profundo o deep work es una estrategia enfocada a la mejora de la productividad que nos permitirá concentrarnos al 100% en el desarrollo de esa idea. Si quieres marcar la diferencia, no puedes pasar por alto esta técnica que te ayudará a alcanzar tus objetivos. A lo largo del artículo te explicaremos de manera más profundizada qué es el deep work y algunos de los consejos para implementarlo, como: desarrollo de rituales, dejar las redes sociales, eliminar las distracciones, entre otros. ¡No te los pierdas!




¿Qué es el trabajo profundo?

Qué es el deep work

El deep work es el estado de máxima concentración que nos permite obtener conocimientos complejos y producir trabajos de máxima calidad rápidamente. Detrás de este concepto estaría Cal Newport, un profesor de Ciencias de la Computación defensor de que necesitamos desconectarnos de todas las herramientas de comunicación varias horas al día para mantener la concentración. En otras palabras, el trabajo profundo consiste en dejar atrás las distracciones para centrarnos en lo verdaderamente importante.

Consejos para establecer un trabajo profundo de base

Aunque el trabajo profundo es el contrapunto al trabajo superficial, es imposible eliminar este por completo. Siempre tendremos que dedicar un tiempo al trabajo superficial, ese que podemos hacer distraídos, como responder correos electrónicos, tareas logísticas, programar reuniones, etc. Pero cuando tenemos que centrarnos un una tarea, podemos aplicar las claves del deep work:

  1. Desarrollo de rituales: antes de iniciar una sesión de deep work, deberíamos desarrollar nuestros rituales. El ambiente de trabajo, la forma de trabajar, nuestras reglas de concentración, tener todo lo que necesitaremos… De este modo, evitaremos distracciones innecesarias y podremos alargar al máximo la sesión de deep work. Esta forma de trabajar nos exige una disciplina monástica.
  2. Aburrirse no es malo: podemos hacer pequeñas pausas en los periodos de concentración, pues no es fácil mantener nuestra atención durante un mismo asunto durante mucho rato seguido. Lo que no puedes hacer es sacar el móvil o empezar a perder el tiempo en internet. Aprovecha estos minutos de aburrimiento para reflexionar sobre lo que estás haciendo, cómo mejorar la productividad, etc.
  3. Deja las redes sociales: Newport nos invita a eliminar nuestros perfiles en redes sociales, pues es algo que cada día exige más atención. Si no quieres optar por la solución radical, sí que puedes minimizar al máximo el tiempo que les dedicas. Por ejemplo, estableciendo un horario para ello. En el trabajo están totalmente prohibidas, pero procura dedicar tu tiempo libre a otras cosas que no sean las redes sociales.
  4. Eliminar lo superficial: una cosa es tener un contrato de 40 horas semanales y otra es trabajarlas. Lo mismo podemos aplicar a las 8 horas diarias. Entre reuniones, interrupciones o perder el tiempo con los compañeros, las horas de trabajo efectivo se reducen. Por eso, podemos reducir la jornada laboral si ponemos en práctica el trabajo profundo. Programar al máximo la agenda diaria será de gran ayuda.
  5. Priorizar las tareas importantes: priorizar es fundamental para la concentración. Cuantas más cosas quieres hacer, menos haces. Por eso es tan importante programar nuestro día a día, dando prioridad a las tareas de mayor impacto y urgencia, puedes, por ejemplo, usar la matriz de Eisenhower para hacerlo. Además, eliminarás aquellas tareas que ni importan ni son urgentes, y que no hacen más que distraerte de lo verdaderamente importante.

En palabras de Cal Newport, “una vida profunda es una vida buena”. El trabajo profundo nos ayudará a aprovechar todo nuestro potencial creativo, a ser más productivos; pero también te ayuda a sentirte idealizado como persona y a nivel profesional. Por eso es importante que tanto tú como tu equipo aprovechéis al máximo su potencial, dejando atrás las distracciones y tareas superficiales.

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